Fiestas Patronales

Se realizan del 1 al 6 de Agosto en Honor al Divino Salvador del Mundo.

Cada día por la noche se realiza un evento o concierto donde hay música, teatro, danzas folklóricos entre otros que son patrocinados por la municipalidad. También se desarrollan eventos deportivos ya sea por la mañana o por la tarde.

Cada día le corresponde a un barrio o asociación participante celebrar ya sea en su barrio o en el local de la asociación, donde realizan juegos recreativos, quiebra de piñatas para niños, desfile de carroza y por la noche finalizan sus actividades con una fiesta.

El dia 5 la Iglesia lleva a cabo la tradicional procesión con la Imagen del Divino Salvador del Mundo por las principales calles de la Ciudad.

Devoción al Divino Salvador del Mundo

Esta devoción, como muchas, inició en nuestra ciudad como una conmemoración que exigía la liturgia de la fe católica a la que fue introducida esta zona alrededor de 1730, teniendo ya para esta fecha como patrono de Chinameca a San Juan Bautista, por lo que a la ciudad se le conocía como San Juan Chinameca lo que deja manifiesto la fuerte presencia e influencia del catolicismo en al zona. La parroquia fue fundada en 1770. La primera iglesia de amplias medidas se empezó a construir en 1750 bajo la dirección del cura José Simón Severino de Zepeda, precediéndolea esta las capillas que se contruyeron con la llegada de los españoles a partir de 1549, sobre la zona que hoy se conoce como Barrio Yusique.

En el año de 1895 inició la devoción al Divino Salvador del Mundo que en un principio sólo se celebraba con un oficio religioso semcillo sin mayor solemnidad. Hay personas que aseguran que la imagen fue traida a esta localidad por el presbítero Norberto Marroquín. La imagen fue importada de Guatemala, de los talleres de Julio Dubois y poseía un resplandor fino de plata valorizado en esa época en seis pesos.

La solemnidad con que era celebrado en la capital iba motivando más y más esta celebración en nuestra localidad, es decir, no fue una devoción impuesta por la jerarquía de la iglesia, sino que nació del mismo pueblo.

Al iniciarse por primera vez la elaboración del carruaje del Divino Salvador del Mundo aparecen los hermanos Chávez, grandes pioneros de esta celebración, don Jesús, Álvaro y Laguito Chávez eran todos obreros y tenían un espíritu altruista, religioso y comunitario. Además poseían dotes artísticos que plasmaban en las decoraciones de los carros del Divino Salvador del Mundo. Cooperaba en este trabajo don Pablo Rodas como ebanista y eran financiados dichos trabajos por la Alcaldía Municipal.

Al llegar do;a Juanita Guerrero a la silla edilicia, la Municipalidad contrataba decoradores provenientes de la Ciudad de Zacatecoluca. Siendo el Alcalde el señor Rodolfo Garay Pacheco el carro del Divino Salvador del Mundo era decorado por el padre Rodas hasta mediados de la decada de los 70, cuando asumieron esta responsabilidad los recordados socios de la Hermandad de Jesús Nazareno.

Durante muchos años esta fue responsabilidad de doña María Candelaria Pacheco, quien guardaba la imagen en su casa, posteriormente al terremoto del 6 de mayo de 1951 era custodiada por ella y su descendencia. Esta familia patrocinó la solemnidad de esta fiesta desde 1951 hasta 1976. Posterior a la muerte de doña Candelaria Pacheco la familia entegó la talla del Divino Salvador a monseñor Castillo. Debido a que en esta época manos sacrílegas hurtaron el regio resplandor de plata, que descansaba sobre la sien la talla del Divino Salvador en la iglesia.

Doña Margarita Pacheco de Fernández ordenó un resplandor elaborado en viruta de vidrio por manos de un artista nacional y fue colocado a la imagen en ceremonia privada el 15 de septiembre de 1991, siendo párroco el padre Jorge de Jesús Castro.

Transcurridos más de 100 años de esta insigne fiesta de Chinameca podemos sentirnosorgullosos de ser conciudadanos de hombres y mujeres ilustres y meritísimos hijos de esta sublime tierra, que han aportado por medio de sus virtudes y dotes artísticos como de su empeño y dedicación incondicional al decoro y empuje de nuestras tradiciones enriquecidas de una verdadera religiosidad popular. Entre ellos podemos destacar al nunca bien ponderado señor Don Luis Arturo Gómez, benemérito custodio de esta tradición por medio de sus decoraciones que son fruto de su preparación como de su intelecto y esmero, que son un homenaje al señor transfigurado y que se hacen posibles con la ayuda de los cooperadores que junto a él trabajan, homnres y mujeres de iglesia que aportan lo mejor de sí.